Sección de Entrevistas


Entrevista a la Dra. María del Carmen Márquez Marcos

Carmen Marquez Marcos
Pra. María del Carmen Márquez Marcos

Catedrática de Universidad, Directora del 'Máster Propio en Microbiología aplicada a la Biotecnología Industrial'

Para los que no estamos familiarizados con la materia, ¿Cuáles son los contenidos del Master?

El programa formativo que ofertamos incide en los procesos biotecnológicos más relevantes en los que participan los microorganismos, ofreciendo al alumno una visión global y actualizada de la repercusión de la biotecnología microbiana en cuatros sectores industriales concretos como el farmacéutico, alimentario, agrario y medioambiental. Además del contenido teórico, que se imparte mediante la modalidad on-line, el Máster contiene un módulo presencial de prácticas de laboratorio y un periodo de prácticas en empresa (estas últimas son voluntarias) que proporciona a nuestros estudiantes una magnífica oportunidad para contactar con el mundo laboral, favoreciendo su inserción en el mismo.

¿A quién va dirigido?

El curso está dirigido tanto a profesionales que ya trabajan en este campo y quieren ampliar y actualizar sus conocimientos, como a personas recién graduadas que desean orientar su futura carrera profesional hacia la Microbiología y sus aplicaciones en el ámbito industrial (farmacéuticos, biólogos, bioquímicos, biotecnólogos, etc.).

¿Qué salidas profesionales tiene?

Con la realización de este Máster los estudiantes adquieren, entre otras muchas competencias, una base sólida que les permite trabajar en cualquier laboratorio de Microbiología, Biología Molecular o Departamentos de I+D de empresas con un perfil biotecnológico: industrias de producción de material biológico, industrias químicas, farmacéuticas, alimentarias, agroalimentarias, medioambientales, etc.

La Microbiología abarca muchos aspectos, no sólo el que afecta al laboratorio. Están por ejemplos las implicaciones éticas… ¿De qué forma se aborda este tema en el Master?

En nuestro Máster se abordan, de forma relevante, las implicaciones éticas relacionadas con la utilización de organismos modificados genéticamente (OMG). Los OMG se utilizan en múltiples facetas de la actividad humana. La insulina que los diabéticos compran en las farmacias es un buen ejemplo de ello, ya que se obtiene a partir del crecimiento en un fermentador de una bacteria OMG en cuyo genoma se ha introducido por ingeniería genética el gen del genoma humano que codifica esta hormona. De igual forma, la vacuna antihepatitis B que todos los niños españoles reciben como medida preventiva es un producto OMG. No son los únicos productos transgénicos que se venden en la Unión Europea y algunos se encuentran más cerca de nuestro quehacer diario de lo que pensamos. Por ejemplo, los pantalones vaqueros lavados a la piedra, obtienen el aspecto que los hace atractivos a muchos consumidores tras haber sufrido un tratamiento con una enzima producida a partir de un OMG, de la misma forma que muchas vitaminas usadas como suplemento dietético o como aditivo alimentario también se producen en microorganismos OMG. También es posible generar plantas transgénicas que resisten plagas o animales de granja transgénicos que producen en su leche proteínas de alto valor añadido.

Paradójicamente, el empleo de la ingeniería genética en la biomedicina, la farmacia o algunas aplicaciones industriales no es motivo de preocupación, rechazo o debate ético en la sociedad europea. Por el contrario, su uso en la agricultura y la alimentación genera rechazos y desconfianza. Los llamados alimentos transgénicos o alimentos OMG pueden suponer mejoras importantes para los consumidores. Su desarrollo y comercialización está sujeta a estrictas evaluaciones sanitarias y ambientales. Además, en la Unión Europea se ha desarrollado una normativa jurídica que asegura el derecho de los consumidores a escoger si quieren consumir estos productos. En países en desarrollo pueden ayudar a paliar serios problemas de productividad o déficit nutricional. Por ello, desde la ética considero que es recomendable promover la investigación y el uso de los OMG en agroalimentación, siempre en el marco de un desarrollo sostenible que trate de compatibilizar la producción alimentaria con la conservación de los ecosistemas.

Uno de los módulos gira en torno a la Industria Farmacéutica: producción de hormonas, anticuerpos, vitaminas… ¿piensa que el trabajo de las Farmacéuticas es suficientemente transparente?

La falta de información en la mayor parte de los aspectos relacionados con el medicamento, especialmente los que hacen referencia a la investigación clínica, precios reales de transacción, relaciones entre la industria y los prescriptores, motivación de las decisiones de regulación, fijación de precio, financiación pública, etc. generan la desconfianza por parte de la sociedad.

Los medicamentos son productos de gran complejidad científica y técnica que están sometidos a una estricta regulación para garantizar su correcta fabricación y administración. Por eso la colaboración entre los laboratorios y los profesionales sanitarios es necesaria y está regulada para ambas partes mediante normativas, leyes y códigos de conducta. En los últimos años la sociedad está demandando un mayor grado de transparencia en relación con estas colaboraciones. Para garantizar que se cumplan estas expectativas considero que las industrias farmacéuticas están realizando grandes esfuerzos. En este sentido, la Asociación Nacional Empresarial de la Industria Farmacéutica establecidas en España ha adquirido recientemente un compromiso de transparencia que se recoge en su Código de Buenas Prácticas, en el que se establece que las colaboraciones con profesionales y organizaciones sanitarias deben realizarse de forma transparente.

Respecto los precios de los medicamentos me gustaría indicar que la investigación de nuevos fármacos es un proceso largo y costoso que llevan a cabo casi en exclusividad las grandes compañías farmacéuticas, en colaboración con investigadores de la Universidad y del sector público. Antes de que un nuevo medicamento sea finalmente aprobado por las autoridades sanitarias, y autorizada su comercialización, hay un largo período de ensayos clínicos estrechamente controlados, primero en personas sanas y después en pacientes, al objeto de evaluar su eficacia y tolerancia. Por término medio, se tarda entre 10 y 15 años en completar las distintas etapas para el desarrollo de un nuevo medicamento y se requiere la labor de un amplio equipo de científicos altamente cualificados. Todo esto hace que los costes e inversiones tan altos y con tan elevados riesgos sólo puedan ser asumidos por poderosas compañías farmacéuticas con sus recursos y su organización multidisciplinaria integrada. Las instituciones académicas y los organismos públicos de investigación colaboran en ocasiones muy estrechamente con la industria farmacéutica, pero es ésta la que descubre y desarrolla nuevos medicamentos.

Qué es necesario para el descubrimiento de una vacuna efectiva para enfermedades como el Ebola, y en qué medida depende esto de su área.

El diseño de nuevas vacunas, en general, es un campo directamente relacionado con la Microbiología y la Biotecnología microbiana por lo que se aborda en el Máster con mucho detalle en el módulo dedicado a la industria farmacéutica.

El desarrollo de las vacunas y su incorporación a los calendarios de vacunación han supuesto uno de los mayores éxitos de la medicina en cuanto a la prevención de la mortalidad provocada por enfermedades infecciosas, sobre todo en la edad infantil. Las vacunas empleadas hasta hace unos años se basaban en los conocimientos de Jenner y Pasteur del siglo XIX sobre el efecto de la atenuación e inactivación de patógenos en la prevención. Los problemas de seguridad y eficacia encontrados en estas vacunas tradicionales unido a las nuevas tecnologías del ADN recombinante desarrollas en las últimas décadas han abierto un gran campo para la investigación y el desarrollo de vacunas alternativas a las clásicas con características mejoradas. El uso y comercialización de vacunas basadas en antígenos recombinantes contra la Hepatitis B o el cáncer del cuello uterino son ejemplos de este desarrollo.

Respecto al virus del Ébola, desde su descubrimiento en el año 1976, son numerosos los grupos de investigación dedicados a su estudio y al tratamiento y prevención de la enfermedad que causa. En cuanto a las vacunas, actualmente hay dos con grandes posibilidades de éxito: una es estadounidense, cAd3-ZEBOV, que está siendo desarrollada por la compañía farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) en colaboración con el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos (NIAID); y la segunda, rVSV-ZEBOV, que ha sido impulsada por la Agencia de Salud Pública de Canadá, aunque la licencia de comercialización es propiedad de la empresa estadounidense NewLink Genetics, de Iowa. Ambas comenzaron su andadura hace más de 15 años, dando buenos resultados en animales pero aún no se ha probado su eficacia en humanos. Son varios los motivos que han dado lugar a la tardanza para poder abordar las investigaciones con humanos. Se trata de una enfermedad que ha matado a unas 4.000 personas en 38 años, cuando, por ejemplo, la tuberculosis mata a unas 3.500 al día. Y esta cepa actual del virus, la más mortífera, se ha topado, además, con un entorno global de crisis y recortes. Pero también hay otros motivos; antes de esta epidemia no se tenía el sentido de la urgencia y no era fácil obtener evidencia de efectividad en humanos. Para probar la eficacia de una vacuna es necesario que la enfermedad esté activa. Muchas enfermedades, como el SIDA o la malaria, tienen una prevalencia y una tasa de infección activa elevadas, lo que significa que es posible realizar pruebas de eficacia en el terreno. En el caso del Ébola, a pesar de que haya habido 34 epidemias desde 1976, ninguna de ellas ha desatado la urgencia de la actual. Estos brotes nunca se han podido predecir y su número de infectados tampoco había llegado a ser, hasta el momento actual, suficientes para testar una vacuna. Aun así, cuando una vacuna para cualquier enfermedad demuestra eficiencia en modelos animales, se estima que quedan alrededor de 10 años para que llegue a comercializarse en humanos, debido a que existen tres grandes fases de ensayos clínicos en humanos que deben pasar con éxito. En la fase 1 se estudia en pacientes sanos la seguridad y las dosis adecuadas. La fase 2 amplía el número de pacientes para estudiar de nuevo seguridad y en la fase 3 se estudia la eficacia en un gran número de afectados. Cada fase dura, por término medio un año, a lo que hay que añadir el tiempo que se demora en diseñar los protocolos y analizar los datos, en que se suele tardar un año o un año y medio. Por eso una vacuna se demora tantísimo en producirse. Como medidas excepcionales frente a la actual epidemia, estos plazos se están agilizando, por lo que para finales de este año o principios de 2015, es probable que se disponga ya de una vacuna.

La Microbiología tiene una aplicación decisiva también en la industria alimentaria, y en la agricultura. ¿En qué afecta esto al consumidor? ¿Existen suficientes controles medioambientales en esta materia?

Efectivamente, la importancia de los microorganismos en la industria de los alimentos y en la agricultura es más que evidente. La producción de alimentos por técnicas microbiológicas es una actividad de larga historia: los microorganismos alteran los constituyentes de los alimentos de forma que los estabilizan permitiendo su mayor duración y, además, proporcionan compuestos que confieren sabores característicos a los alimentos por ellos producidos. Esta faceta se complementa con la acción de microorganismos que producen alteraciones en los alimentos y son responsables de su deterioro de forma que se hacen inaceptables por los consumidores. Desde el punto de vista sanitario, los alimentos pueden ser vehículos de infecciones (por ingestión de microorganismos patógenos) o de intoxicaciones (por ingestión de toxinas producidas por microorganismos) graves.

El reconocimiento de la biotecnología microbiana como fuente de mejoras en la alimentación humana, ha llevado pareja la aparición de algunas voces que señalan a la biotecnología de alimentos como un riesgo para los consumidores y el medio ambiente.

Por otro lado, las crisis alimentarias surgidas en lo últimos años han creado una gran sensibilización social ante la necesidad de consumir alimentos seguros. Esto se ha traducido en una estricta legislación, que impone el control y la trazabilidad en las etapas de producción, transformación y distribución de alimentos. La importancia que el consumidor da a este hecho hace que el cumplimiento de estas normas vaya más allá de las imposiciones legales y se convierte en un elemento de calidad y marketing que aporta valor añadido a los productos. De esta forma, se hace imprescindible poseer sistemas de trazabilidad y control que aseguren que los alimentos están  no solo libres de problemas sino también de sospechas. De entre las alternativas tecnológicas propuestas para controlar la trazabilidad, seguridad y calidad de los alimentos, son las basadas en análisis de ADN las que ofrecen una mayor sensibilidad, robustez y valoración por parte del consumidor.

 
Código QR CFP

Centro de Formación Permanente. UNIVERSIDAD DE SEVILLA. Paseo de las Delicias – 41013 Sevilla (España).
Tlf: 954 487 420  -  http://www.cfp.us.es/

Nº VISITAS:  14292154
© 2007 Centro de Formación Permanente